sábado, 30 de abril de 2011

Diferencia entre Chérnobyl y Fukushima


Este 26 de abril la catástrofe nuclear de Chernóbyl, Ucrania, cumplió un cuarto de siglo; la de Fukushima -1, Japón, su primer mes y medio. Ambas emergencias alcanzaron el nivel 7 en la Escala Internacional de Eventos Nucleares y Radiológicos (INES, por sus siglas en inglés), el máximo posible. Estos dos desastres nucleares son los únicos en toda la historia de la humanidad en alcanzar este nivel máximo de gravedad.

Comparando estos eventos nucleares, expertos suelen calificar al de Chernóbyl como el más grave en lo referente a la intensidad de la explosión y la composición de la fuga radioactiva. El de Fukushima, en contraste, se considera más peligroso desde el punto de vista de las consecuencias a largo plazo.

DISEÑO

Las centrales de Chernóbyl y Fukushima-1 son prácticamente coetáneas. El primer reactor de Fukushima-1 empezó a funcionar en 1971, el sexto y el último lo hicieron en 1979. El primer bloque de Chernóbyl, por su parte, comenzó a generar energía en 1978. El reactor número cuatro, el averiado, comenzó a funcionar en 1984.

La diferencia principal entre ambas centrales radica en el diseño de sus reactores. La URSS instaló en su central los RBMK de producción propia, de grafito. Japón optó por los BWR, reactores de agua en ebullición, diseñados por General Electric. Los reactores de agua ligera de este tipo se consideran como unos de los más seguros en el mundo y antes del 12 de marzo de 2011 jamás fueron causa de un evento nuclear importante. Además, la central nipona —en comparación con la planta de Chernóbyl— tiene un nivel de protección adicional: no solo las varillas del combustible y el edificio del reactor tienen una cubierta protectora hermética, sino que también la tiene la sala de reactores.

Antes de accidentarse, el reactor número 4 de Chernóbyl logró funcionar dos años y un mes. Hoy en día se considera que la causa principal de la catástrofe de 1986 no fueron los errores del personal, sino fallos fatales de diseño en los reactores de este tipo.

Los reactores de Fukushima-1 han sido explotados durante 40 años.

QUÉ PASÓ

Chernóbyl

El tipo de reactor —de grafito— y su diseño marcaron la escala de la catástrofe.

A las 1:23:04 (hora local) de la noche del 26 de abril, especialistas de la central comenzaron las pruebas del sistema de emergencia de abastecimiento de electricidad en el bloque número 4. Tras unos segundos sonó la señal de alerta. El intento de desactivar el reactor falló debido a que las varillas de absorción tenían un diseño ineficaz. A pesar de que antes de iniciar el experimento los ingenieros siguieron todos los pasos establecidos por el protocolo, el reactor siguió funcionando en un régimen de actividad máxima. El sobrecalentamiento y evaporación de las varillas de grafito causó un incendio en el reactor y se produjeron varias explosiones.

Uno de los estallidos más potentes tuvo lugar en el centro de la zona activa del reactor: un 10% o, según algunas estimaciones, un 30% de su contenido (combustible, grafito y distintos isótopos radioactivos acumulados durante el funcionamiento del reactor) salió a la atmósfera hasta alcanzar una altura de algunas decenas de metros.

Tras 46 segundos de empezarse el experimento, a las 1:23:50, el reactor fue totalmente destruido.

Tuvo lugar una reacción nuclear en cadena: a pesar de ser destruido, el reactor no se apagó sino que siguió emitiendo volúmenes enormes de calor. Al "chocar" con el aire, el grafito se enciende, lo que causó otro gran incendio. Como resultado, penetró en la atmósfera la ceniza radioactiva del grafito.

Fukushima-1

El desastre nuclear fue causado por un desastre natural. Un tsunami acabó con el abastecimiento de electricidad en los generadores diésel adicionales afectando al sistema de enfriamiento de los reactores. En consecuencia, las varillas del combustible empezaron a sobrecalentarse y fundirse. Por debajo de la capa protectora de los reactores empezó a acumularse vapor que intentaba abrirse paso hacia el exterior.

El estado de alerta en la central fue declarado el 11 de marzo y los reactores fueron apagados de inmediato. La primera explosión tuvo lugar al día siguiente.

Tanto esta primera, como las posteriores explosiones, fueron mucho más débiles que las de Chernóbyl: no dañaron la capa protectora, afectaron "solo" las paredes del reactor. Tampoco hubo una salida masiva de sustancias radioactivas hacia la atmósfera.

Los reactores de agua en ebullición no contienen materiales inflamables en la zona activa: incluso en caso de que el cuerpo del reactor fuera destruido por completo no habrá un incendio dentro de la zona activa.

Un reactor de agua ligera no es capaz de mantener una reacción nuclear en cadena sin agua. Además, tampoco sucede una reacción si al agua se le añade ácido bórico: el boro es un absorbente muy eficaz de neutrones

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